Reseña: Ruin and Rising – Leigh Badurgo (The Grisha #3)

30 de noviembre de 2016

El Darkling gobierna Ravka desde su trono de sombra.

Ahora el destino de la nación descansa en una rota Invocadora del Sol, un rastreador en desgracia y los restos destrozados del una vez gran ejército mágico.

En las profundidades de una antigua red de túneles y cavernas, una debilitada Alina debe rendirse a la dudosa protección del Apparat y los fanáticos que la adoran como a un santo. Sin embargo, sus planes están en otra parte, en la caza del elusivo pájaro de fuego y la esperanza de que un príncipe bandido todavía sobrevive.

Alina tendrá que forjar nuevas alianzas y dejar de lado las viejas rivalidades mientras ella y Mal tratan de encontrar el último de los amplificadores de Morozova. Pero a medida que comienza a desentrañar los secretos del Darkling, revela un pasado que alterará para siempre la comprensión del vínculo que comparten y el poder que ejerce. El pájaro de fuego es lo único que se interpone entre Ravka y la destrucción-y reclamarlo podría costarle a Alina el futuro mismo por el que ella está luchando.

A pesar de que esta era una trilogía me encariñe rápidamente con los personajes, al grado que me cuesta despedirme, aun no puedo creer como esta historia llego a gustarme tanto.

En este libro nos encontramos con Alina desprovista de sus poderes, incapaz de invocar la luz, debilitada después de un ataque contra el Darkling que casi acaba con la vida de ambos- Tras meses en la Catedral Blanca y con la noticia de que ahora Ravka es gobernada por el Darkling, Alina decide que es hora de volver y enfrentarse a su enemigo de una vez por todas.

Sin embargo, antes necesitaba encontrar al último amplificador, el Pájaro de Fuego, lo único capaz de garantizarle la victoria a Alina. Lo que ella no sabe es que la ayuda de sus amigos será imprescindible y en la batalla final se dará cuenta de que los aliados los encontrara en las personas más inesperadas.

Algo de lo que me sorprendió, y que es un punto clave en estos libros, son el desarrollo de los personajes. Alina es una de esas protagonistas que quizás peque de baja autoestima en cuanto a su aspecto físico se refiere, pero no así con su poder. A medida que la historia avanza, ella se vuelve más ambiciosa, la búsqueda de los amplificadores y el poder que podrían proporcionarle una constante en su vida que la hace dudar de sí misma, de hasta dónde sería capaz de llegar para lograr lo que desea. La actitud de este personaje es lo que vuelve interesante esos claroscuros que la hacen parecer tan real.

Sin embargo, el Darkling, es un villano excelente con un lado muy humano que apenas deja ver, pero que cuando lo hace es imposible no sentir pena por él, pena porque nadie le comprende, pena por la soledad que parece llevar consigo y, sobre todo, pena porque la autora no haya sabido darle todo el protagonismo ni el final que merecía.

Él está ausente en la mayor parte de la novela, pero cuando aparece nos regala varias de las mejores escenas del libro. Y, de alguna manera, parece que la autora lo ha dejado un poco de lado para centrarse en Alina y su relación con Mal, una relación que me ha resultado forzada, poco creíble y el camino más fácil a seguir.

Mal apenas evoluciona a lo largo de la historia y siempre he pensado que supone un lastre para Alina y su poder, ya que sus dudas no permiten que la chica avance, que se convierta en quien está destinada a ser.

Otro personaje que merecía atención era Nikolai, que desde que le conocí en la pasada entrega se había convertido en uno de mis personajes favoritos por su encanto, su humor y su desparpajo. El joven príncipe, con quien Alina tenía una relación de lo más entretenida y cargada de tensión, queda relegado a un segundo plano con el Darkling. Sinceramente, que estos dos personajes aparezcan tan poco es lo que me ha decepcionado de la lectura de estos libros y es que la autora parece desaprovechar el potencial de Nikolai y el Darkling en favor de otros aspectos que quizás no aportan tanto como sí lo harían estos dos personajes.

A pesar de que la trilogía, en líneas generales, me ha gustado mucho, para mí tiene pequeñas pegas que no la convierten en una lectura perfecta. Una de ellas es el desarrollo de Ravka como nación. En mi opinión la descripción que nos presentan es bastante llana, ya que, aunque los sitios por los que pasa Alina y su grupo están muy bien descritos, no me ha quedado esa sensación de saber cómo es Ravka, cómo son sus habitantes y sus tradiciones, cómo interactúa la gente fuera de los palacios o qué hay más allá del mar.

El concepto básico está ahí; Alina tiene que derrotar al Darkling para evitar que destruya el país y para ello necesita reunir los amplificadores. No obstante, el escaso desarrollo de los motivos del villano para hacer lo que hace lo convierten en una amenaza menos peligrosa de lo que nos quieren hacer creer y, desde luego, menos elaborada, cuando habría sido un acierto profundizar en las razones del Darkling para gobernar Ravka, que motivos tampoco le faltaban. A pesar de todo, el trepidante ritmo de la historia permite que disfrutes de esta estupenda trilogía y que estos pequeños desaciertos queden en un segundo plano.

Ruin and Rising es una historia original y muy adictiva en un mundo repleto de magia, con una heroína dispuesta a abrazar su lado oscuro si para ello logra salvar todo aquello que ama y un villano complejo, lleno de claroscuros, al que te será imposible odiar. Atrévete a viajar al reino de Ravka y descubrir el mundo de los Grisha en la guerra entre la luz y la oscuridad.






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